Para aprender sobre el funcionamiento de las cámaras frigoríficas primero debemos saber que existen una gran cantidad de tipos y de características destinadas a cada tipo de producto, generalmente pescado, frutas y verduras o carne. La comida se pone mala al contacto con la atmósfera, tanto el oxígeno como el dióxido de carbono ayudan a estropearla poco a poco así como distintos microrganismos y bacterias que se desarrollan a temperatura ambiente. La aplicación de frío y de procesos de disminución de oxígeno dentro de la cámara hacen que estos productos puedan pasar de estar perfectos durante 2-3 días hasta llegar a los seis u ocho meses, dependiendo de la variedad concreta.

Para ello, hay que conseguir cámaras frigoríficas completamente aisladas del exterior como las de Mafrisur, una empresa experta en estas cámaras con sede en Alcalá de Guadaira (Sevilla). Normalmente estas cámaras llevan capas de plástico aislante así como una chapa metálica en medio para evitar que la humedad se filtre dentro de la cámara.

Además, las cámaras frigoríficas suelen tener un comprensor de gas que utiliza un motor eléctrico así como un intercambiador de calor que cuente con un condensador, un evaporador y una válvula de expansión. Dentro del mismo se introduce el gas refrigerante por medio de una válvula. También hay un termostato para controlar la válvula y un presostato para hacer lo propio con el comprensor. De esta manera el gas va enfriando la cámara, que se encuentra totalmente aislada de la temperatura exterior y mantiene los alimentos en el estado óptimo para su conservación.