Desde nuestro espacio dedicado a los automatismos industriales en Granada, queremos presentaros hoy un aspecto simpático de nuestras máquinas: su presencia en el arte y, muy especialmente, en el cine. Porque tal vez pueda parecer extraño para quien nunca haya reflexionado sobre ello, pero los artefactos automáticos de carácter industrial no son solo un modelo de eficiencia, comodidad y ahorro, sino que también suponen un importante desarrollo estético que se caracteriza por utilizar los últimos avances en materia de diseño.

Seguramente todos nosotros estemos ahora mismo pensando en Charles Chaplin y su película de 1936 “Tiempos modernos”. Desde luego, poder disfrutar del célebre actor encaramado a una enorme rueda dentada dentro de un sistema de poleas es algo inolvidable, como también lo es el disfrutar de esta obra de arte al completo donde, como modelo de modernidad, los únicos personajes que hablan son precisamente las máquinas. Pero los orígenes de la representación de elementos autómatas en el arte es muy anterior.

Fue en 1909 cuando surge el movimiento conocido como Futurismo, que a todos los que conformamos nuestro establecimiento especializado en automatismos industriales en Granada nos resulta todavía sorprendente. Y es que, ante la llegada de los últimos progresos del mundo moderno, estos artistas quisieron plasmar la fuerza visual de los diseños más avanzados, con su potente fuerza siempre en movimiento y lo estilizado de sus formas. Y si nos ceñimos a las apariciones cinematográficas, tal vez deberíamos hacer constar la película “Metrópolis”, de 1927, como el gran paradigma de un mundo altamente eficiente en sus procesos industriales.

Desde Mafrisur no podemos ocultar la fascinación que estas máquinas despiertan en nosotros. Y aunque esperamos que no comiencen a hablar y se hagan dueñas de la situación (como ocurría en la arriba citada “Tiempos modernos” de Charlot), no dejamos de sorprendernos cada día por la maravillosa combinación de funcionalidad y perfección en sus diseños.